Ricardo Moreno marca equidistancia entre Higinio Martínez y Horacio Duarte. Al primero lo acompañó durante 32 años y fue su padrino de bodas; con el segundo mantiene una relación de más de tres décadas. El alcalde asegura que no contribuirá a polarizar Morena y respaldará las decisiones de su partido.
Ricardo Moreno Bastida habló de los baches, el agua, las deudas municipales y los problemas que encuentra todos los días en las calles de Toluca. Pero la definición más reveladora apareció cuando la conversación entró en el territorio donde suelen terminar las explicaciones públicas: sus lealtades políticas.
Moreno pertenece a una generación formada en las disputas de la izquierda mexiquense. Trabajó durante 32 años con Higinio Martínez, quien además fue su padrino de bodas. Con Horacio Duarte mantiene una relación de aproximadamente 35 años.
La cercanía con ambos lo coloca inevitablemente en medio de la competencia por el control político de Morena en el Estado de México. Moreno respondió con una frase que buscó establecer una posición propia:
“Yo conquisté mi libertad, mi independencia”.
No anunció una ruptura. Tampoco renegó de quienes acompañaron su trayectoria. Lo que hizo fue declarar su autonomía frente a los dos grupos y colocarse a una distancia calculada de ambos.
“Yo ya cerré heridas, le di vuelta a la página”, afirmó.
Entre Higinio y Horacio
La pregunta era directa: ¿con quién está Ricardo Moreno?
El alcalde evitó elegir. Dijo que no desea contribuir a la polarización de Morena y que los intereses del partido deben estar por encima de las aspiraciones personales.
“Las decisiones las tomará el partido. Yo soy muy pragmático en estas cosas”, sostuvo.
Moreno describió a Horacio Duarte como un compañero de generación con quien creció políticamente. Cuando habló de Higinio Martínez, recordó los 32 años de trabajo compartido y su relación personal.
Aseguró que apoyaría a cualquiera de los dos si se lo solicitaran.
La equidistancia tiene una lógica. Toluca es el principal cargo municipal de Morena en el centro del estado y una plataforma política con peso propio. Inclinarse abiertamente hacia uno de los grupos reduciría el margen de maniobra del alcalde dentro del partido y podría trasladar una disputa estatal al interior de su gobierno.
Moreno intenta ocupar otro espacio: no ser una extensión de Higinio ni un subordinado de Horacio, sino el dirigente del grupo que gobierna la capital.
La autonomía que otorga Toluca
La independencia política no se declara únicamente; requiere poder propio.
Moreno cuenta con la presidencia municipal de la capital, una estructura administrativa amplia y la visibilidad que concede gobernar la sede de los poderes estatales. También presume mejores niveles de recaudación y un saneamiento gradual de las finanzas municipales.
Durante el Conversatorio AD informó que su administración pagó alrededor de 400 millones de pesos al ISSEMyM, liquidó cerca de 40 millones adeudados a la CFE y negocia un pasivo superior a 250 millones con la Comisión Nacional del Agua.
En las calles, aseguró que se habían reparado 57 mil 442 baches y que el municipio operaba 48 cuadrillas. Admitió, sin embargo, que el deterioro vial continuará siendo un problema constante.
“Desgraciadamente, los baches son muchísimos”, reconoció.
Los resultados del gobierno serán la base material de la autonomía que reivindica. Si Toluca funciona y conserva respaldo ciudadano, Moreno podrá negociar desde una posición propia. Si fracasa, volverá a depender de los grupos capaces de ofrecerle protección política.
“No nomás existe el centro”
Los habitantes plantearon otra forma de medir la independencia: la capacidad del gobierno para resolver sin excusas.
Rafael Mejía, vecino de Santa Cruz Atzcapotzaltongo, pidió al alcalde mirar más allá de la ciudad central.
“Le pediría al presidente municipal que venga a ver las calles. No nomás existe el centro de Toluca”, señaló.
Moreno respondió con obras programadas, convenios con la Junta Local de Caminos y el anuncio de nuevas intervenciones en delegaciones del norte. Reconoció que los recursos son limitados y que algunos caminos no pueden recibir inversión municipal mientras continúen bajo régimen ejidal o comunal.
La tensión es evidente: mientras el alcalde habla de independencia frente a los grupos políticos, los habitantes exigen independencia frente a las inercias burocráticas y los rezagos heredados.
La reelección pendiente
Moreno todavía debe tomar otra decisión personal: buscar o no un segundo periodo.
Durante buena parte de su trayectoria se declaró contrario a la reelección. Ahora gobierna una ciudad donde distintos actores ya comenzaron a promover su continuidad.
“Necesito adentrarme un poco en mí mismo”, respondió cuando se le preguntó si volverá a competir.
El alcalde dijo que debe revisar sus convicciones, evaluar sus resultados, hablar con su familia y esperar la convocatoria de Morena. También advirtió que solicitar una licencia prolongada podría poner en riesgo el modelo administrativo que intenta consolidar.
No cerró la puerta.
Su eventual reelección sería la primera gran prueba de la independencia que proclama. Para conseguirla necesitaría respaldo ciudadano, pero también la candidatura de un partido donde Higinio Martínez y Horacio Duarte conservan influencia.
Moreno afirma que ya no pertenece políticamente a ninguno. La pregunta es si esa equidistancia podrá sostenerse cuando Morena deba repartir candidaturas y cada grupo exija definiciones.
Por ahora, el alcalde gobierna Toluca y coloca su propia pieza en el tablero:
“Yo conquisté mi libertad, mi independencia”.
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