Sí hay agua en Toluca, pero no para la gente
209 millones en uniformes
El proveedor de Harfuch
Mayoreo a precio de aparador
Don Arturo quería hasta el agua de gorra
Sí hay agua en Toluca, pero no para la gente
Algunos de los peores vicios del neoliberalismo y el capitalismo de cuates siguen intactos en el nuevo régimen. La crisis de agua en Toluca, capital del estado, es una de sus consecuencias. Agua sí hay, pero una parte importante está concesionada a corporaciones como Bonafont-Danone, Coca-Cola, Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma y AGA. Mientras 250 mil habitantes de 50 colonias necesitan alrededor de 37.5 millones de litros diarios, la industria tiene autorizados casi 69 millones. Alcanzaría para cubrir esa carencia y todavía sobrarían más de 31 millones. No se trata de cerrar fábricas, sino de colocar la vida antes que el negocio. Es un asunto político e ideológico que corresponde resolver a los gobiernos federal, estatal y municipal, pero ninguno quiere discutirlo a fondo. No es una falla del sistema: es el sistema. Las concesiones garantizan agua para producir cerveza, refrescos y botellas; a la gente le dejan tandeos, pipas y cubetas. Si la sociedad no alza la voz, nada cambiará donde el cambio resulta más urgente. También en esto, sólo el pueblo salvará al pueblo.
209 millones en uniformes
Doce días bastaron para resolver una compra de 209 millones 289 mil 466 pesos en uniformes para la Secretaría de Seguridad. La convocatoria apareció el 22 de agosto y el fallo se emitió el 3 de septiembre: toda la licitación LPNP-059-2026 quedó en manos de Grupo Comercial KAR. Se compraron 39 mil 800 pantalones comando a mil 433 pesos cada uno; 27 mil 172 camisolas tácticas a mil 733, y 10 mil 956 camisolas rápidas a mil 688. Cada uno de los 19 mil 900 pares de botas costó 2 mil 669 pesos; las gorras, 296, y los cinturones, 309. También fueron adquiridas 7 mil 670 chamarras tácticas a 2 mil 209 pesos, además del vestuario para 216 policías montados. El dinero provino del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública. La compra ya tiene proveedor, precios y fallo; lo que CompraMex todavía no muestra son el contrato, los plazos de entrega y las garantías. Doscientos nueve millones resueltos en doce días merecen algo más que una tabla perdida en el portal de compras.
El proveedor de Harfuch
Grupo Comercial KAR conoce bien el camino hacia las oficinas de Seguridad. Durante la gestión de Omar García Harfuch al frente de la policía capitalina recibió contratos por más de 417 millones de pesos: 148.1 millones en 2021, otros 143 millones mediante tres operaciones posteriores y 126.3 millones más en mayo de 2023. No fue un proveedor ocasional. También hizo negocios con la Policía Bancaria, fiscalías y gobiernos de distintas entidades. En el Estado de México ya había vendido a la Fiscalía General de Justicia. Su presidente, Enrique Karchmer, define sin rodeos su especialidad profesional: “relaciones en ventas a Gobierno”. Ahora, la Secretaría de Seguridad mexiquense le adjudicó otros 209 millones 289 mil pesos. KAR no llegó a Toluca a probar suerte: llegó con una larga libreta de clientes públicos. Cambian los gobiernos, pero el proveedor permanece.
Mayoreo a precio de aparador
Nada tendría de malo comprarle otra vez a Grupo Comercial KAR si entrega calidad y buen precio. Lo extraño está en las cuentas. La Secretaría de Seguridad adquirió 19 mil 900 pares de botas tácticas a 2 mil 669 pesos cada uno. Una Workland de piel, suela antiderrapante y certificación NOM se vende al menudeo en Walmart en mil 289 pesos y en Sears en mil 199. Los pantalones comando fueron cotizados en mil 433 pesos; un modelo ripstop cuesta 899 en Mercado Libre. Por cada camisola táctica se pagarán mil 733 pesos, mientras tiendas especializadas ofrecen prendas de ese tipo entre 570 y mil 180. No necesariamente tienen las mismas especificaciones, pero la comparación resulta inevitable: ésos son precios por una sola pieza y el gobierno compró decenas de miles. Tal vez la tela, los bordados, las pruebas de resistencia o las garantías expliquen la diferencia. Para saberlo hacen falta el contrato y las fichas técnicas. Mientras no aparezcan, queda una pregunta elemental: ¿cómo se compra al mayoreo y se termina pagando a precio de aparador?
Don Arturo quería hasta el agua de gorra
La anécdota parece un chiste, pero retrata de cuerpo entero a la vieja clase política del Grupo Atlacomulco. Arturo Montiel acumuló una deuda cercana a 200 mil pesos por el servicio de agua de su finca. Roberto Téllez Monroy, primer alcalde de Morena en Atlacomulco y, además, cuñado del exgobernador, conoció el adeudo, pero nunca intentó cobrarlo. El privilegio sobrevivió incluso al cambio de partido. Años después, alguien finalmente le pasó la cuenta. Montiel entró en cólera y mandó a un abogado a gestionar la condonación. No la consiguió y terminó pagando. Casi provoca ternura que un hombre con semejante patrimonio peleara por no cubrir el agua de su residencia. Pero así se educó aquella élite: gobernar era mandar, cobrarles a los demás y suponer que hasta la llave debía abrirse gratis para don Arturo.
La entrada 209 millones en uniformes se publicó primero en AD Noticias.
