La pregunta fue directa:
—¿El sistema de salud mexiquense está rebasado?
Celina Castañeda de la Lanza tampoco buscó una salida lateral.
—Obviamente sí.
La secretaria de Salud del Estado de México explicó que los accidentes automovilísticos, los percances en motocicleta, las emergencias colectivas y las enfermedades crónicas presionan todos los días a los hospitales.
El problema aparece en las salas de urgencias, en la falta de especialistas, en los quirófanos ocupados y en las listas de pacientes que esperan una prótesis, un implante o una intervención.
Castañeda asumió la Secretaría el 7 de abril de 2026, en sustitución de Macarena Montoya. Llegó durante la transferencia de unidades, trabajadores y responsabilidades al IMSS-Bienestar, un proceso que modificó el control de la mayor estructura pública de salud del país.
Meses después, es un buen momento para recordar lo que dijo en entrevista con AD sobre un sistema que puede tener capacidad médica y, al mismo tiempo, resultar insuficiente para su población.
Ante la pregunta expresa, la secretaria de Salud mexiquense aeptó que el sistema de salud se encuentra rebasado. /Foto: Archivo AD Noticias.
Una tonelada de metformina sin repartir
La escena ocurrió en el Hospital General Nicolás San Juan.
Castañeda había recorrido la farmacia. Encontró metformina, levotiroxina, losartán y otros medicamentos. Un tráiler acababa de descargar nuevas cajas.
Apenas salió del lugar, recibió un mensaje:
—Doctora, no hay metformina.
La secretaria acababa de verla.
—Había como una tonelada de metformina.
El problema no era, en ese momento, la inexistencia del medicamento. Las cajas todavía debían desempacarse, acomodarse en los anaqueles y distribuirse.
El episodio exhibe una de las zonas más difíciles de corregir: la distancia entre tener un insumo dentro del hospital y conseguir que llegue efectivamente a la persona que lo necesita.
—Hay personas que van a su puesto de trabajo, pero eso no quiere decir que estén trabajando —señala Castañeda.
La secretaria evita llamarlo sabotaje. Lo define como retraso. Pero para el paciente que espera una medicina, la diferencia entre ambas palabras puede resultar irrelevante.
Los retos que enfrenta el sistema de salud mexiquense en muchas ocasiones terminan por impactar de forma diecta en los pacientes. /Foto: Archivo AD Noticias.
Un sistema dividido en dos
La transición al IMSS-Bienestar cambió las responsabilidades.
De acuerdo con las cifras proporcionadas durante la entrevista, el ISEM transfirió mil 245 unidades médicas al nuevo modelo federal. También fueron trasladados más de 13 mil trabajadores y basificados alrededor de 8 mil 800 empleados que permanecían bajo contratos eventuales.
Todavía quedaban más de 16 mil trabajadores pendientes de incorporarse al nuevo esquema.
La atención hospitalaria pasó al control operativo del IMSS-Bienestar. La Secretaría estatal conserva funciones de rectoría, prevención, promoción de la salud y regulación sanitaria, además de servir como enlace frente a las solicitudes de los pacientes.
Para la ciudadanía, sostiene Castañeda, la división administrativa no debería representar un obstáculo.
Pero en la práctica puede producir una pregunta incómoda: cuando falta una medicina, se pospone una cirugía o no aparece un especialista, ¿quién responde?
La incorporación de unidades, médicos y equipo al IMSS-Bienestar ha representado un reto para el Sistema de Salud mexiquense que ahora se ve dividido. /Foto: Archivo AD Noticias.
Enfermedades caras y prevención tardía
El Estado de México enfrenta lo que la secretaria describe como un “tsunami”: hipertensión, diabetes, obesidad, cáncer y enfermedad renal crónica.
La reacción inmediata suele ser pedir más hospitales, medicamentos y unidades de hemodiálisis. Castañeda plantea cambiar el enfoque:
—No necesitamos llenar los hospitales de sillones para hemodiálisis; necesitamos evitar que las personas lleguen a enfermarse.
La prevención es menos visible que inaugurar una clínica. Sus resultados tardan años y dependen también de la alimentación, el ingreso, el acceso al agua, el entorno urbano y los hábitos construidos desde la infancia.
Sin prevención, cualquier ampliación hospitalaria termina alcanzada por una demanda que crece más rápido que la infraestructura.
Durante el Conversatorio AD, Celina Castañeda indicó que es fundamental la prevención para que los hospitales no se saturen. /Foto: Archivo AD Noticias.
Las familias afuera de los hospitales
La conversación aborda otra imagen normalizada en Toluca: familiares que duermen en las banquetas del Hospital General Adolfo López Mateos, del Hospital para el Niño o del Nicolás San Juan.
Comen en la calle, improvisan campamentos y abandonan temporalmente su trabajo o a otros integrantes de la familia para permanecer cerca del paciente.
Castañeda considera que parte del problema se origina en la falta de información.
Si el hospital comunicara oportunamente el estado del enfermo, sostiene, las familias tendrían mayor certeza y no necesitarían permanecer todo el día afuera.
El desafío no es únicamente informar. También consiste en recuperar la confianza de quienes temen alejarse porque no saben cuándo volverán a recibir noticias.
—Tenemos que lograr que la gente sepa que su familiar estará bien cuidado.
La secretaria aseguró que los hospitales «abandonados» serán recuperados por la actual administración. Foto: Archivo AD Noticias.
Hospitales abandonados
La secretaria también asumió compromisos sobre construcciones hospitalarias detenidas durante años.
Mencionó el Hospital Oncológico de Ecatepec, el hospital de Tlalnepantla que sustituirá al de Valle Ceylán, el Materno Infantil de Zinacantepec, la unidad de Coatepec Harinas y dos centros de salud de Temoaya.
—¿Se van a recuperar?
—Claro que sí.
Castañeda asegura que deberán estar funcionando antes de concluir la administración. El tiempo permitirá verificar si las obras finalmente abren o vuelven a convertirse en promesas heredadas.
La salud pública sin anestesia
Castañeda es anestesióloga, especialista en cuidados paliativos y conoce el sistema desde dentro. Su llegada ofreció al gobierno de Delfina Gómez tres años para ordenar una transición compleja y enfrentar problemas que no comenzaron en esta administración.
La secretaria defiende la capacidad del personal médico, el equipamiento de los hospitales y la federalización del sistema. Al mismo tiempo, admite que la demanda supera la capacidad disponible.
¿Hay medicamentos o no llegan al paciente? ¿Quién responde ahora por los hospitales? ¿Cuándo abrirán las unidades abandonadas? ¿Puede prevenirse el crecimiento de la diabetes y la enfermedad renal? ¿Por qué las familias continúan durmiendo en la calle?
Celina Castañeda responde sin anestesia a la pregunta central:
—¿El sistema está rebasado?
—Obviamente sí.
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La entrada ¿Está rebasado el sistema de salud? “Obviamente sí” se publicó primero en AD Noticias.
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