La Contraloría a la que todo le pasa de noche
Las grietas de Toluca que la oposición acaba de descubrir
Humboldt: los pantalones antes que los calzones
Con Delfina estamos mejor, pero todavía no estamos bien
Fernando Flores parece saber algo que nosotros no
La Contraloría a la que todo le pasa de noche
La Secretaría de la Contraloría del Estado de México no ha servido como primera barrera contra la corrupción. No ha prevenido abusos ni detectado a tiempo los vicios del nuevo gobierno. Desde septiembre de 2023 está en manos de Hilda Salazar Gil, una abogada formada en el Ayuntamiento de Texcoco y salida del mismo grupo político que ahora tendría que vigilar. En casi tres años, ningún secretario ha caído por una investigación iniciada en sus oficinas, ninguna red de intereses ha sido descubierta por sus auditores y ninguno de los expedientes que han sacudido al gobierno encendió antes sus alarmas. Hay cursos, certificaciones, declaraciones patrimoniales y auditorías para llenar informes; falta lo esencial: resultados frente al poder. Lo que se conoce ha surgido de denuncias, investigaciones periodísticas, revisiones externas o decisiones tomadas fuera de la Contraloría. Sus resultados la condenan. Hilda Salazar no ha visto, no ha escuchado y tampoco ha dicho nada relevante. La institución que debía ser los ojos del gobierno sobre sí mismo acabó convertida en su punto ciego: ciega, sorda y muda; todo le pasa de noche, incluso aquello que sucede a plena luz del día.
Las grietas de Toluca que la oposición acaba de descubrir
Las grietas de Toluca tienen casi medio siglo de historia. En 1977 comenzaron las investigaciones técnicas en los valles de Toluca e Ixtlahuaca-Atlacomulco y, entre 1978 y 1979, fueron localizadas cerca de cien fracturas en una superficie de 1,500 kilómetros cuadrados. En 2004, Genaro E. Figueroa Vega publicó El agrietamiento de la ciudad de Toluca; un año después, Protección Civil municipal reportó daños en varias delegaciones. La UAEMéx volvió sobre el problema en 2017, cuando Alan Ricardo Almazán Vázquez presentó el estudio Peligros geológicos por fallas y grietas en la Zona Metropolitana del Valle de Toluca, que documentó la relación entre fallas naturales, subsidencia, extracción de agua y daños urbanos. Para 2024, el municipio reconocía fracturas en 19 delegaciones. Lo nuevo son los reportes de 2026 dentro de la ciudad consolidada: hundimientos en la avenida Miguel Hidalgo; grietas alrededor del Hospital de Gineco-Obstetricia 221 del IMSS; afectaciones sobre Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez y Vicente Guerrero, además de fisuras en viviendas de San Sebastián. Son esas imágenes, y no las viejas casas destruidas de Totoltepec, las que ahora colocan en la conversación la priista Melissa Vargas Camacho, el regidor emecista Luis Felipe García Chávez y el síndico panista Jaime Amado López Gómez para responsabilizar a Ricardo Moreno. Hacen bien en exigir atención, pero se adelantan al dictamen: el estudio del Instituto de Geofísica de la UNAM todavía no concluye y no todas las grietas necesariamente tienen el mismo origen. El gobierno debe investigar, prevenir y responder por lo que le corresponde; la oposición, evitar que la urgencia electoral suplante a la evidencia. Las grietas son antiguas; lo reciente es su conversión en material de campaña.
Humboldt: los pantalones antes que los calzones
Los vecinos de la calle Humboldt no se oponen a la pavimentación; exigen que el ayuntamiento determine primero si el subsuelo y las viviendas pueden soportar el fresado, el peso y las vibraciones del Diablo Dragón. Hay casas con grietas, hundimientos diferenciales, posibles daños estructurales y fugas capaces de formar vacíos bajo la vialidad. La ingeniería indica un orden elemental: inspeccionar los inmuebles, revisar las redes de agua y drenaje, estudiar el terreno, medir las vibraciones y sólo entonces decidir cómo ejecutar la obra. La pavimentación no produce por sí misma una subsidencia profunda, pero la maquinaria sí puede agravar estructuras previamente debilitadas. Ricardo Moreno haría bien en escuchar antes de convertir una obra necesaria en un conflicto evitable. Detenerse para medir no es ceder autoridad, sino gobernar con prudencia. Poner una carpeta nueva sobre un suelo que todavía no se comprende puede significar gastar dos veces y arriesgar el patrimonio de las familias. En Humboldt, el ayuntamiento quiere ponerse primero los pantalones y después los calzones: pavimentar ahora y averiguar luego sobre qué estaba pavimentando.
Con Delfina estamos mejor, pero todavía no estamos bien
Dentro de un mes, Delfina Gómez cumplirá tres años en el poder y el balance objetivo favorece a su gobierno frente al régimen priista que sustituyó. No es sólo una diferencia moral o discursiva. Los homicidios dolosos y diversos delitos de alto impacto muestran reducciones importantes; la coordinación permitió operaciones contra redes criminales que antes parecían intocables. La política social aumentó su alcance y, de acuerdo con la medición oficial de 2024, cerca de 1.9 millones de mexiquenses dejaron la pobreza entre 2022 y 2024, aunque una parte del avance responde también al aumento nacional del salario mínimo y a programas federales. Hay más inversión social, obra distribuida en los 125 municipios y una relación menos ostentosa con el poder. También existen señales de ruptura contra la vieja impunidad, pero todavía no puede hablarse de un combate exitoso a la corrupción: la percepción ciudadana permanece cerca del 89 por ciento, la Contraloría no descubre los grandes expedientes y sobreviven redes de contratistas, burocracias y cacicazgos heredados. Las deudas mayores están en salud, agua, movilidad, carreteras, desapariciones, feminicidios, capacidad administrativa y depuración del propio gobierno. Con Delfina estamos mejor que con el PRI; reconocerlo es honestidad, no propaganda. Decir que ya estamos bien sería sustituir el análisis por la gratitud.
Pregunta: ¿Es de izquierda el Gobierno de Delfina Gómez?
Fernando Flores parece saber algo que nosotros no
Fernando Flores parece saber algo que todos ignoramos. Está vinculado a proceso por abuso de autoridad, debe firmar ante el juzgado y no puede acercarse al Club La Asunción ni a las víctimas. Sin embargo, ya habla de buscar otro cargo en 2027: “El que respira, aspira”, dijo. Quizá el PAN termine premiándolo con una diputación; así es la derechita mexiquense: convierte el abuso en mérito y la impunidad en trayectoria. ¿Quién le garantiza que nada le ocurrirá? Si el proceso se diluye, será un golpe directo a la credibilidad de Delfina Gómez y de la 4T en el Estado de México. No se puede prometer el fin de los intocables y permitir que un alcalde procesado convierta la justicia en un trámite de campaña. El único cargo que hoy tiene asegurado Fernando Flores es… ¡el penal por abuso de autoridad!
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