La toma de posesión canónica de José Guadalupe Torres Campos como nuevo obispo de Ecatepec reunió en una misma ceremonia a representantes de distintas fuerzas políticas, funcionarios municipales, legisladores y dirigentes con influencia en el Estado de México.
Entre los asistentes estuvieron la presidenta municipal de Ecatepec, Azucena Cisneros; el alcalde de Tlalnepantla, Raciel Pérez; los senadores Higinio Martínez y Mariela Gutiérrez; la diputada federal Margarita Zavala, así como los diputados locales Octavio Martínez y Samuel Hernández. La ceremonia fue encabezada por el nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri, representante diplomático del Vaticano.
La presencia de políticos de Morena y del PAN en un acto religioso presenta una aparente contradicción frente al carácter laico del Estado mexicano; sin embargo, la asistencia a una ceremonia eclesiástica no implica por sí misma una vulneración a la separación entre las instituciones públicas y las iglesias, aunque sí manda mensajes de poder.
Un acto religioso con importancia pública
Torres Campos llegó a Ecatepec después de casi dos años de sede vacante. Su recorrido comenzó en San Juan Ixhuatepec, donde recordó a las víctimas de las explosiones de San Juanico de 1984; después visitó el Santuario de la Quinta Aparición Guadalupana, en Tulpetlac, y finalmente fue recibido en el centro del municipio.
Durante el encuentro, Azucena Cisneros propuso establecer una agenda permanente entre el gobierno municipal y la diócesis para trabajar en temas como atención a jóvenes, recuperación de espacios comunitarios, acompañamiento a víctimas, promoción del desarme y reconstrucción de la confianza en las colonias.
La propuesta convirtió la ceremonia en algo más que un relevo dentro de la Iglesia.
También abrió públicamente una relación institucional entre el nuevo obispo y el gobierno municipal.
Torres Campos llega con experiencia en problemas que forman parte de la agenda cotidiana de Ecatepec. Durante cerca de 11 años estuvo al frente de la Diócesis de Ciudad Juárez, una zona marcada por la migración, las desapariciones, la violencia criminal y los feminicidios.
Su actividad pastoral estuvo relacionada con la atención a migrantes, el acompañamiento a víctimas y la recuperación de comunidades afectadas por la violencia. Ese perfil coincide con algunos de los principales retos sociales y de seguridad que enfrenta Ecatepec.
Higinio y Margarita, unidos por el dogma y los intereses
La ceremonia también produjo una imagen poco común: Margarita Zavala e Higinio Martínez compartieron un espacio religioso pese a representar proyectos políticos enfrentados.
Zavala es diputada federal del PAN, mientras que Martínez es senador de Morena y dirigente de la corriente Mexiquenses de Corazón, una estructura que busca conservar candidaturas, alcaldías y diputaciones dentro del partido rumbo a las elecciones de 2027.
En términos partidistas, ambos se encuentran en posiciones contrarias.
El PAN busca recuperar espacios en el Estado de México, mientras Morena intenta conservar el control político alcanzado en los últimos procesos electorales; sin embargo, la toma de posesión del nuevo obispo los colocó bajo un mismo espacio y frente a una comunidad religiosa cuya influencia rebasa los límites de la ceremonia.
La fe católica funcionó como punto de encuentro, pero también coincidió con los intereses políticos de ambos.
La importancia de la Diócesis de Ecatepec
La Diócesis de Ecatepec fue creada en 1995 y comprende todo el municipio, además de la zona oriente de Tlalnepantla. Cuenta con alrededor de 100 parroquias, 14 decanatos, cuatro zonas pastorales y entre 131 y 150 sacerdotes.
Las estimaciones disponibles calculan que atiende a entre 1.2 y 1.5 millones de católicos; sin embargo, su territorio reúne aproximadamente a 2.35 millones de habitantes.
Si bien no existe un voto católico uniforme, la Iglesia posee una red territorial que los partidos no pueden ignorar. Las parroquias mantienen contacto permanente con familias, jóvenes, adultos mayores, organizaciones comunitarias y personas que reciben asistencia.
Su influencia no consiste necesariamente en indicar por quién votar.
Su peso está en la posibilidad de colocar asuntos en la conversación pública, como la seguridad, la pobreza, las desapariciones, la familia, las adicciones, la migración y la violencia.
La asistencia de actores de Morena y del PAN muestra que ambas fuerzas reconocen esa capacidad. La fotografía con el nuevo obispo ofrece visibilidad mediática y permite enviar un mensaje de cercanía con sectores religiosos y comunitarios.
También representa una oportunidad para establecer canales de comunicación con una institución que llega a espacios donde la presencia gubernamental o partidista puede ser limitada.
La ceremonia fue encabezada por el nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri, representante diplomático del Vaticano / Foto: RR.SS.
Onésimo Cepeda, el antecedente directo
La relación entre la diócesis y el poder político no comenzó con Torres Campos.
Onésimo Cepeda Silva, primer obispo de Ecatepec entre 1995 y 2012, convirtió a la diócesis en una institución con exposición nacional. Mantuvo relaciones con empresarios, banqueros, dirigentes partidistas y funcionarios de alto nivel.
Su figura apareció de manera constante en actos políticos y sociales. También estuvo involucrado en distintas controversias públicas y judiciales. Colocando a Ecatepec dentro de las discusiones nacionales sobre la cercanía entre la jerarquía católica y los grupos de poder.
Cepeda entendió la relevancia de la diócesis más allá de sus funciones pastorales.
Su sucesor, Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, mantuvo un perfil menos mediático. Su periodo, entre 2012 y 2024, estuvo más enfocado en la reorganización pastoral, el crecimiento de las parroquias y la formación sacerdotal.
Torres Campos abre ahora una tercera etapa, aunque su perfil no está relacionado con los círculos empresariales que acompañaron a Cepeda, sino con la pastoral social, la atención a víctimas y los problemas derivados de la violencia.
La senadora morenista fue una de las asistentes de este encuentro / Foto: RR.SS.
Con miras a 2027
Ecatepec es uno de los municipios con mayor número de electores del Estado de México; por ello, cualquier institución con presencia territorial y capacidad de convocatoria tiene relevancia para los actores que se preparan rumbo a las elecciones de 2027.
Aunque la presencia del líder de Mexiquenses de Corazón, Higinio Martínez, así como de Mariela Gutiérrez, Azucena Cisneros, Margarita Zavala y legisladores locales, no significa que la diócesis apoye a una fuerza política o que el nuevo obispo intervenga en la definición de candidaturas, sí muestra que gobierno y oposición buscarán mantener interlocución con Torres Campos.
La relación puede centrarse en seguridad, atención social y recuperación comunitaria, pero también tendrá una lectura política conforme se acerque el siguiente proceso electoral.
Para Morena, el vínculo con la diócesis puede ayudar a fortalecer una agenda social desde el gobierno municipal. Para la oposición, asistir al relevo permite conservar presencia pública y contacto con sectores que no necesariamente se identifican con la administración local.
La asistencia de políticos no significa nada por sí sola; sin embargo, la importancia de la Diócesis y sus antecedentes con Onésimo Cepeda causan cuestionamientos sobre el trasfondo que hay en la presencia de algunos de estos políticos, especialmente a unos meses de que inicie el proceso electoral.
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