La mutación que cambió el color del ajolote de Lerma
En los humedales de las Ciénegas de Lerma, en el Estado de México, especialistas han documentado la presencia de ajolotes de Lerma con una característica poco común: ejemplares de tonalidades blancas y rosadas que contrastan con el color oscuro habitual de esta especie endémica.
Aunque a simple vista podrían confundirse con ajolotes albinos, investigadores han señalado que en realidad se trata de una condición genética conocida como leucismo, una alteración que reduce parcial o totalmente la pigmentación del cuerpo, pero que no necesariamente afecta el color de los ojos.
El ajolote de Lerma suele presentar tonos oscuros que le permiten camuflarse entre el agua y la vegetación de los humedales. Sin embargo, algunos ejemplares han sido observados con piel blanca, crema o rosada, lo que los convierte en una rareza dentro de la fauna mexiquense.
De acuerdo con especialistas, el leucismo no es lo mismo que el albinismo. Mientras el albinismo implica una ausencia total de melanina y suele estar acompañado de ojos rojizos, el leucismo afecta principalmente la pigmentación de la piel, por lo que los animales pueden conservar la coloración natural de sus ojos.
Estos registros han llamado la atención de biólogos y defensores de la fauna local, ya que los ajolotes de Lerma son considerados una especie emblemática de los humedales del Valle de Toluca. Además de su valor biológico, cumplen una función importante dentro del ecosistema, pues ayudan al equilibrio natural de su hábitat y son considerados bioindicadores de la calidad ambiental.
Sin embargo, la misma característica que los hace únicos también puede volverlos más vulnerables. Al tener una coloración clara, estos ajolotes son más visibles para posibles depredadores, a diferencia de los ejemplares oscuros que logran camuflarse mejor en su entorno.
A esta condición se suman otros retos que enfrenta la especie, como la contaminación del agua, la pérdida de hábitat y los cambios ambientales que afectan directamente a las Ciénegas de Lerma.
Para los especialistas, la presencia de ajolotes blancos y rosados representa una oportunidad para estudiar la diversidad genética que aún existe en las poblaciones silvestres de la región. Aunque se trata de casos poco frecuentes, estos hallazgos permiten conocer más sobre la evolución, adaptación y conservación de una especie única del centro del país.
Los ajolotes de Lerma continúan siendo símbolo de la riqueza natural del Estado de México. Su presencia en los humedales recuerda la importancia de proteger estos ecosistemas y conservar a las especies que dependen de ellos para sobrevivir.

