LERMA, Estado de México.- El río Lerma, considerado el río interior más largo de México con 708 kilómetros de extensión, alguna vez fue símbolo de vida, riqueza natural y conexión cultural para distintas regiones del país. Hoy, su realidad es distinta: aguas contaminadas, deterioro ambiental y riesgos sanitarios reflejan una de las crisis ecológicas más graves de México.
El afluente nace en los manantiales de Almoloya del Río, en el Estado de México, atraviesa entidades como Querétaro, Guanajuato y Michoacán, y desemboca en el lago de Chapala, donde continúa como el sistema Lerma-Santiago.
A lo largo de su historia, el río fue conocido con nombres como río Grande de Toluca, Chignahuapan o Chienahuatenco, términos de origen náhuatl relacionados con los “nueve manantiales” y el Mictlán, el mundo de los muertos. Fue hasta 1613 cuando recibió el nombre de Lerma en honor al duque Francisco de Sandoval, ministro del rey Felipe III de España.
Durante siglos, el Lerma fue una fuente fundamental para la agricultura, el abastecimiento de agua y la generación de energía eléctrica. Sin embargo, el crecimiento urbano, la deforestación y el vertido constante de residuos industriales y agropecuarios transformaron el río en uno de los cuerpos de agua más contaminados del país.
Las imágenes actuales contrastan con los relatos históricos de viajeros y artistas del siglo XIX, quienes describieron al Lerma como un río majestuoso rodeado de vegetación exuberante y paisajes imponentes.
El artista Felipe S. Gutiérrez llegó a comparar la cascada de Juanacatlán con algunas de las maravillas naturales más importantes de América, mientras que viajeros de la época describían sus aguas como una “cinta de plata” que recorría enormes barrancas y selvas.
Actualmente, especialistas y ambientalistas advierten sobre la necesidad urgente de sanear sus aguas, restaurar las riberas y recuperar la biodiversidad del río, no solo como una acción ecológica, sino también como una forma de preservar la memoria histórica y cultural de las comunidades que crecieron alrededor del Lerma.
El deterioro del río también representa un problema de salud pública para miles de familias que habitan cerca de sus márgenes, donde durante años se han reportado afectaciones derivadas de la contaminación del agua.
La recuperación del río Lerma continúa siendo uno de los grandes retos ambientales para México, mientras distintas organizaciones y especialistas insisten en la importancia de implementar acciones integrales para evitar un daño irreversible en uno de los afluentes más emblemáticos del país.

